sábado, 3 de enero de 2015

Semanas Santas.-

   
     Durante la Semana Santa, como ya lo sabrán, se conmemora la Pasión, Muerte y Resurrección de Jesús. Cuando yo era chico las iglesias ocultaban las estatuas de los santos con unas grandes fundas violetas, para que solamente quedara descubierta la Cruz. A mí me llamaban la atención esos enormes monumentos cubiertos de violeta, sobre todo en la iglesia del Tigre que era adonde concurríamos de chicos.

     Inclusive recuerdo que había como un gran telón que ocultaba el altar de nuestra vista, que se bajaba, me parece, el Viernes Santo, y entonces también quedaba oculta la Cruz, que se descubría al mediodía del Sábado, llamado entonces de Gloria. También recuerdo que el viernes era un día de luto total y que no se podía hacer nada; no podíamos escuchar música y por la radio (entonces no había tele) toda la música que pasaban era clásica o seria; tampoco se podían hacer fiestas ni reunirnos con otras personas; era como que había que estar tristes a la fuerza, aunque uno no lo estuviera porque, en realidad, no entendía mucho lo que pasaba.

     Sí nos habían enseñado que Jesús había muerto por nosotros, pero nos parecía algo que como siempre habíamos sabido, a decir verdad no nos ponía tristes. Después venía el Sábado de Gloria, que era el día del triunfo de Jesús sobre la muerte, y entonces todo volvía a ser normal: se levantaba aquel enorme telón, se descubrían la Cruz y los santos, y sonaban las campanas. Era como si volviera la vida. Sábados de Gloria...¡que alegría !!

     Al día siguiente era Pascua. En mi casa con seguridad que no se festejaba mucho porque no tengo recuerdos de festejos; sí había reparto de huevitos y mi abuelo Rivarola compraba muchísimos, más unos muy especiales para mi abuela, que cada año eran una sorpresa y que cuando ellos murieron se repartieron entre sus hijos, mientras que a nosotros, sus nietos, nos regalaron el correspondiente a nuestra edad. El de 1943, mi año, era de madera, pintado de marrón y con unas florcitas, pero no sé por donde andará; yo no lo tengo; quizás está en poder de mi primo Horacio, que también nació ese año. 

     Pero no tengo de las Pascuas mayores recuerdos que esos; sí de la alegría del Sábado de Gloria, adonde  terminaban las tristezas forzadas; y en la misa del Domingo, cuando se cantaba el Gloria y mamá allí, en la iglesia, nos daba un beso y nos decía "Felices Pascuas", que a la salida de misa todos nos repartíamos entre besos y saludos.

     Pasaron los años y luego del Concilio Vaticano II se cambió la liturgia de esa fiesta, para adecuarla a lo que realmente había sucedido al comienzo de la era cristiana; por entonces ya había crecido y comprendía perfectamente el significado de los cambios. Así, el Sábado dejó de ser de Gloria para ser sólo Sábado Santo, como el Jueves y el Viernes, y se transformó en un día de luto y silencio, como el Viernes, tal y como es la liturgia actual. En realidad así es más lógico porque Jesús resucitó un Domingo, en la madrugada, y ese es el día importante que reemplazó con toda su alegría al Sábado de mis recuerdos infantiles.

     Ahora la Pascua se festeja el Domingo, como corresponde, y yo aprendí a hacerlo cuando me acerqué a la familia Grehan, adonde se celebraba con mayor intensidad aun que la Navidad, asignándole su verdadero alcance de importante fiesta religiosa ya que se conmemora la victoria de Dios sobre la muerte, en un preanuncio de lo que nos pasará a cada uno de nosotros. Es que si nos ponemos a pensar bien, la nuestra es una religión que adora a un Dios vivo, resucitado, y en las iglesias cristianas de Oriente, quien las preside es un Jesús vivo, cuyo rostro nos mira desde las alturas, como queriendo rememorar su triunfo, y no la Cruz, como sucede en casi todas las iglesias cristianas occidentales, que en cierta forma lo que están resaltando es el fracaso y no el triunfo ulterior. 

     He ahi un tema interesante para reflexionar porque hace inclusive a la forma de encarar la vida, si desde el fracaso o del triunfo....lo cual es todo un mensaje de un contenido religioso vital más que mortal.

                                                                     
.                                                   El Pantocrator o el Cristo Resucitado

     En nuestra familia seguimos la tradición de los Grehan de festejar las Pascuas de una manera especial. Podíamos ir a Misa en la noche del Sábado, durante lo que se llama la Vigilia Pascual, y después comer todos juntos bien entrada la noche, o cuando los chicos eran más pequeños repartirnos para ir uno a la noche y el otro por la mañana del Domingo, pero siempre nuestros desayunos de Pascua eran una fiesta.

     Lo tomábamos como nunca ¡ con todo !! Los que primero madrugaban me ayudaban, generalmente a mí, a poner la mesa con tostadas...muchas tostadas -que a veces se nos quemaban- manteca, dulce, rodajas de tomate, queso y, después....los huevos de chocolate, que a veces entregábamos antes de terminar el desa y alguna que otra vez los escondíamos para que cada cual saliera a buscar el suyo.
                                                                   

     Me acuerdo de una Pascua, la de 1990 en que sólo estábamos en la casa desde Mariana hacia abajo porque Magie, por entonces en pleno proceso de quimeo, debió ser internada en el Hospital por una importante bajada de sus defensas y había que evitar que se infectara. Esa mañana había escondido los huevos en distintas partes y todos salieron a buscarlos, para ir apareciendo de uno en uno; debajo de un árbol, detrás de una planta, y así en diferentes lugares, pero hubo uno que no apareció por más que lo buscamos por todos lados. Primero lo buscamos muy divertidos y después con algo de nerviosismo, sobre todo cuando los chicos se dieron cuenta que yo me había olvidado en serio del lugar adonde lo había puesto....y no lo encontramos.

     Después del desayuno, y de la frustrada búsqueda, nos fuimos a saladar a Magie, desde la vereda de enfrente del Hospital adonde estaba internada. Buscamos un lugar en la Diagonal desde donde se podía ver la ventana de su cuarto y nos pusimos a gritar. Yo creo que sabían que iríamos porque allá, a lo lejos, de repente unas manos nos empezaron a saludar. Nunca me voy a olvidar de esa ventanita del cuarto en el que Magie luchaba por vivir y desde la cual nos saludaba con sus manitos, porque se había levantado de la cama y respondía a nuestros saludos. 

     Todavía -y han pasado de esto muchos años- cada vez que paso por allí miro hacia arriba, hacia esa ventanita, y me parece seguir viendo las manitos de Magie saludándonos y me vuelve la angustia, la misma que sentí aquella mañana, cuando nos volvimos y emprendimos el regreso, dejándola allá a solas con su lucha. Igual aquel Domingo festejamos Pascuas....les llevamos facturas a quienes estaban en el Hospital y algo más tarde, pollo y los famosos huevitos, e incluso creo recordar que esa misma tarde a Magie le dieron el alta, de modo que la fiesta termino feliz. También me acuerdo que todos sus compañeros del colegio lke habían regalado un gran mural y no se si un huevo de Pascua gigante, con los que regresó feliz, a casa.

     Lo que recuerdo bien es que el huevito que habíamos perdido a la mañana nunca más apareció.....casi hasta un año después. Es que en la cocina había una cortina de enrollar, de mimbre, que se bajaba durante el verano, con el calor, pero que durante todo el invierno permanecía enrollada.Y ahi había quedado oculto, adonde nadie lo buscó y yo me olvidé, hasta que al llegar el verano siguiente, al desenrollar la cortina, el huevito se cayó con todo el chocolate tirado a perder....y ahí recordé adonde lo había escondido, tan bien.

     Pasaron los años......mis padres dejaron de venir a festejar las Pascuas con nosotros....los chicos se fueron a estudiar a Buenos Aires y mientras pudieron, siguieron viniendo para esas fechas....y después la mayoría fue armando sus propias familias, a las que ustedes pertenecen, y con seguridad que tendrán sus propios festejos de Pascua, quizás estrenando nuevas costumbres o por ahí continuando las mismas, diferentes a las que viví desde chico o a las que pueda tener ahora, pero con seguridad que todas ellas sirven para festejar, de la mejor manera posible, el triunfo de la vida sobre la muerte, que en definitiva es el único mensaje importante de la Semana Santa.

     Dios triunfó sobre la muerte y el mal, y El es el camino.....pase lo que pase....el bien...al final....triunfará....quizás no ya en este mundo ni a la manera en que el mundo entiende el triunfo, pero el bien....en su momento....vencerá....y los que desde ahora hemos estado festejando anticipadamente ese momento, festejaremos todos juntos, seamos de las generaciones que seamos y hayamos festejado las Pascuas de la manera en que lo hayamos hecho, todos unidos a ese Hermano nuestro que nos mostró el camino.

                                                                   



   

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